Los probióticos están destacando en ciencia como una posible intervención en el tratamiento del autismo y el TDAH debido a su influencia sobre la microbiota intestinal.
Estudios recientes han demostrado que los probióticos pueden ayudar a mejorar síntomas gastrointestinales y conductuales en niños y niñas con trastornos del espectro autista, así como a reducir la hiperactividad y a mejorar la atención en aquellos con TDAH.
En este artículo te cuento cómo los probióticos pueden contribuir a la salud mental y su impacto sobre el comportamiento, destacando la conexión entre el eje intestino-cerebro y el bienestar neurológico.