¿Qué es la PNI? La psiconeuroinmunología

por | Abr 28, 2024 | psiconeuroinmunología | 0 Comentarios

Introducción

La psiconeuroinmunología (PNI) es una disciplina médica que se ha ganado una gran atención en los últimos años por su enfoque integrador en la salud. En este post, trataré de explicarte qué es la PNI, cómo puede ayudarte a entender y tratar diversas enfermedades, y por qué algunos expertos prefieren el término psiconeuroinmunoendocrinología (o PNIE). Como terapeuta PNI especializado en microbiota intestinal, te guiaré a través de los conceptos clave para su comprensión y en los potenciales beneficios de esta fascinante área de la ciencia.

¿Qué es la Psiconeuroinmunología?

La psiconeuroinmunología (PNI) es el estudio de la interacción que sucede entre el sistema nervioso, el sistema digestivo y el sistema endocrino, y cómo esta interacción repercute directamente sobre tu sistema inmunológico.

Esta disciplina se basa en la idea de que cada uno de estos sistemas no funcionan de manera aislada, sino que están en constante comunicación, se afectan mutuamente e impactan en la salud y en el bienestar del individuo.

La PNI se centra en entender cómo factores psicológicos, neurológicos e inmunológicos (sistemas que utilizan un código químico muy parecido) interactúan e influyen en la salud y en la enfermedad. Las células saben hacer su trabajo de manera muy eficaz, pero dependen de su cuidador (tú).

Con una base científica sólida y apoyada en investigaciones que muestran cómo el estrés, las emociones y los pensamientos pueden afectar el sistema inmunológico y, a su vez, cómo la salud del cuerpo puede influir en el estado mental y emocional de una persona, la PNI se presenta como uno de los caminos hacia el origen de la causa.

Historia y desarrollo de la PNI

La psiconeuroinmunología surge como una respuesta transdisciplinaria, investigando las interacciones entre el cerebro, el comportamiento y el sistema inmunológico.

Sus raíces se encuentran en estudios que comenzaron en la década de 1970, cuando los investigadores empezaron a descubrir conexiones entre el estrés y la susceptibilidad a enfermedades. Desde entonces, la PNI ha ido evolucionando hasta incluir una comprensión más amplia acerca de cómo el sistema endocrino también juega un papel crucial en estas interacciones y cómo la exposición a determinados factores del entorno interfieren en las complejas rutas metabólicas, incluyendo los nuevos contaminantes (o disruptores endocrinos).

La microbiota intestinal y la PNI

Uno de los campos más prometedores dentro de la PNI es el estudio de la microbiota intestinal. La microbiota intestinal se refiere a los trillones de microorganismos que habitan en nuestro intestino, los cuales desempeñan un papel crucial en la digestión, la producción de vitaminas y la regulación del sistema inmunológico.

¡Ojo! Porque las comunidades de microorganismos que habitan dentro de nosotros, entre nosotros y sobre nosotros superan en número a las propias células de nuestro organismo, y con creces. Por lo que no es de extrañar su destacada influencia o relevancia.

Recientemente se ha demostrado que la microbiota intestinal también puede influir sobre el encéfalo (el cerebro) y también en el comportamiento a través de lo que se conoce como el eje intestino-cerebro.

Como terapeuta PNI, mi enfoque en la microbiota intestinal implica trabajar codo a codo con los pacientes para que consigan equilibrar sus poblaciones de microorganismos (intestinales, vaginales, estomacales, etc.), lo cual puede tener efectos positivos en su salud mental, hormonal, digestiva y física.

Por ejemplo, una dieta rica en fibra y con determinados probióticos puede mejorar la diversidad de la microbiota y reducir los síntomas de ansiedad y depresión.

Aplicación práctica de la PNI

La PNI ha demostrado ser eficaz frente a:

  1. Trastornos del estado de ánimo. La depresión y la ansiedad pueden ser tratadas de manera más efectiva al abordar los desequilibrios en el sistema inmunológico y endocrino mediante la incorporación de cambios en la dieta y trabajando en tándem con intervenciones como la terapia cognitivo-conductual y la meditación.
  2. Enfermedades autoinmunes. Como la artritis reumatoide o el lupus que, desde el enfoque PNI se busca reducir la inflamación y modular la respuesta inmune a través de técnicas de manejo del estrés y cambios en el estilo de vida.
  3. Enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y otros trastornos crónicos que a menudo están asociados con la inflamación crónica de bajo grado (o subclínica). La PNI puede ayudar a controlar estos factores mediante intervenciones que incluyen ejercicio físico regular, una dieta antiinflamatoria y técnicas de reducción del estrés.
  4. Trastornos digestivos. Como el síndrome del intestino irritable (SII), que se maneja considerando la interacción entre el estrés y la función intestinal. La PNI puede incluir la introducción de probióticos, cambios en la dieta y técnicas de manejo del estrés.
  5. Cáncer. Apoyando a los pacientes en la mejora de su respuesta inmune y en el acompañamiento para reducir el estrés asociado también al tratamiento.

Psiconeuroinmunoendocrinología: una visión más completa

Algunos profesionales prefieren el término psiconeuroinmunoendocrinología para enfatizar la inclusión del sistema endocrino en estas interacciones. El sistema endocrino, que regula las hormonas del cuerpo, juega un papel crucial en la comunicación entre el cerebro y el sistema inmunológico. Las hormonas como el cortisol, la adrenalina y las hormonas tiroideas pueden influir en la respuesta inmune y el estado mental de una persona.

Por ejemplo, el estrés crónico puede llevar a una producción excesiva de cortisol, lo cual puede suprimir el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de enfermedades. Al mismo tiempo, las disfunciones hormonales pueden afectar el estado de ánimo y el comportamiento, creando un ciclo que perpetúa la mala salud.

Cómo Integrar la PNI en tu vida

Si estás interesado en adquirir hábitos que mejore tu salud desde la PNI, te dejo aquí algunos consejos:

  1. Conocer. Infórmate muy bien sobre cómo los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino interactúan, y también sobre su fisiología. Lee libros y artículos sobre PNI, puede ser un buen comienzo. Desde la PNI se observa y se aborda la causa comprendiendo el origen.
  2. Consulta a un profesional. Busca un terapeuta PNI que pueda acompañarte y guiarte a través de un plan de tratamiento personalizado basado en tus necesidades específicas. Puedes reservar tu cita aquí, a través de los enlaces de la web o a través de los enlaces del catálogo de WhatsApp.
  3. Incorporando cambios en el estilo de vida. Incorpora cambios en tu dieta con los que te sientas cómodo/a, lo importante es que seas tú quien descubra lo que te hace bien, que observes y que un nuevo hábito no suponga una una tortura para tí. Implementa también ejercicio y técnicas de manejo del estrés, como la meditación, el yoga y la alimentación saludable, que pueden tener un impacto positivo en tu salud general.
  4. Monitoreo y ajustes. Como terapeuta PNI trabajo, codo con codo, contigo para monitorear tu progreso y hacer ajustes según sea necesario. La PNI es un enfoque dinámico que requiere adaptaciones continuas.

Conclusión

La psiconeuroinmunología representa una nueva frontera sobre las consecuencias para la salud que está teniendo el actual modo de vida, ofreciendo un enfoque integrador y holístico para tratar diversas enfermedades. Al entender cómo los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino interactúan, podemos abordar la raíz de muchos problemas de salud y promover un bienestar duradero. Ya sea que estés lidiando con una enfermedad crónica, un trastorno del estado de ánimo o simplemente buscando mejorar tu salud general, la PNI ofrece herramientas y estrategias valiosas para ayudarte en tu camino hacia una vida más saludable.

En los últimos años, el concepto de permeabilidad intestinal ha pasado a formar parte del lenguaje habitual de muchas personas interesadas en su salud digestiva e inmunológica. Sin embargo, esta popularización no siempre ha ido acompañada de una comprensión profunda de lo que realmente implica la función barrera intestinal, ni del papel central que desempeña la microbiota intestinal en su regulación.

Lejos de ser algo pasivo, que nos va o nos viene según condiciones, es al revés, pues la barrera intestinal constituye un sistema dinámico, altamente regulado, cuya función principal no es impedir el paso de todo, sino regular de forma selectiva qué puede atravesar el epitelio intestinal y en qué condiciones. Comprender esta idea es fundamental para alejarse de interpretaciones simplistas y alarmistas.

Para que nos entendamos. Si hacemos un zoom ultra profundo en el límite que separa una célula intestinal de la otra. Ahí es donde sucede «esto» de la permeabilidad intestinal. Esta barrera actúa (te pongo una analogía) como las puertas automáticas de la estrella de la muerte.

En este artículo voy a profundizar en los componentes de la barrera intestinal, en el concepto fisiológico de la permeabilidad intestinal, en su relación con la microbiota y el sistema inmune, y en las estrategias generales de regulación descritas en la literatura científica (hasta 2024).

La barrera intestinal: una superficie clave para la homeostasis

La «pared» intestinal [un apunte: a nivel histólogico, nos pasa a los biólogos que eso de pared nos suena a bacteria o a planta, pero también sabemos que se aceptan otras formas de hablar en otras disciplinas (FIPAT, 2008; y Miguel Rubio, un gran profesor)]. Bueno, el caso, la «pared intestinal» cubre una superficie aproximada de 400 m², lo que la convierte en una de las mayores interfaces entre el medio externo y el organismo. Su función principal es doble y aparentemente contradictoria: por un lado, permite la absorción de nutrientes, agua y electrolitos, y por otro, evita la entrada incontrolada de antígenos, microorganismos y toxinas.

Para cumplir este papel, la barrera intestinal no puede entenderse como una única estructura, sino como la interacción coordinada de varios sistemas. Clásicamente, se distingue entre una barrera externa o física y una barrera interna o funcional, cuya comunicación constante permite mantener una permeabilidad equilibrada.

Componentes de la barrera intestinal

El epitelio intestinal: una monocapa altamente especializada

La barrera intestinal está formada por una monocapa continua de células epiteliales, organizadas de forma polarizada y unidas entre sí por complejos proteicos que garantizan tanto la integridad estructural como la funcionalidad del tejido. Es decir, entre tú y el mundo sólo hay una línea de células, como estas:

Permeabilidad intestinal

Dentro del epitelio intestinal se encuentran distintos tipos celulares, cada uno con funciones específicas:

  • Enterocitos. Constituyen aproximadamente el 80 % de la barrera y participan activamente en la absorción de nutrientes.
  • Células caliciformes. Encargadas de producir el moco que recubre la superficie intestinal. Esto es algo muy a tener en cuenta cuando hablemos de microbiota.
  • Células de Paneth. Secretan péptidos antimicrobianos y contribuyen al control del ecosistema microbiano.
  • Células enteroendocrinas. Liberan hormonas y neuropéptidos implicados en la regulación digestiva y metabólica.
  • Células M. Especializadas en la presentación de antígenos al sistema inmune asociado a la mucosa.

Esta diversidad celular refleja que la barrera intestinal no es una simple pared, sino un órgano sensorial, inmunológico y metabólico.

La capa de moco: primera línea de contacto con la microbiota

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